sábado, 12 de octubre de 2013

La suerte de Melpómene

Sobre la mesa está la moneda
salpicada la cara de cruces,
nos espera la noche siguiente.

Yo no quiero que me toques
sin tu mirada de doble o nada,
así es la desgracia y así es el amor.

Tal vez sepamos ganarnos bien
si no miraras y yo acertara;
tu risa va de mano en vano.

Por mil besos fríos al oído
he oído al frío dar mil besos.

1 comentario:

  1. Bienvenido a este mundo extenso y perpetuo , donde escribir es sólo latidos y el tiempo convierte este espacio en una hoja inmensa donde volcar un pedazo de alma.
    Gracias por compartirlo.

    Te quiero.

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