Quiero que cierres los ojos y me digas de inmediato cómo es ese lugar en donde cicatrizan tus heridas.
Yo voy tratando de dar la vuelta en este ovillo y los lobos ya encendieron el fuego, es que se nos debe notar la sonrisa de cordero; y me siento uno más que va entendiendo el juego.
Llegan sin avisar, se van sin despedir.
Se nos quieren adueñar hasta lo poco que soñás.
Nada de andar despacio, vamos con el motor a pleno acelerando más, dejándolos atrás, cosechando nuestro infierno.
Quizás valga la pena apostar el pellejo, sólo hay que intentar dominar el deseo.
Llegan sin avisar, se van sin despedir las personas por las que valió la pena arriesgarse a sentir.
Llegan sin avisar, se van sin despedir.
Se nos quieren adueñar hasta lo poco que soñaste.
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